Hoy vamos a hablar de la infección urinaria, la cual es motivo frecuente de consulta en los centro de salud y en los servicios de urgencia de atención primaria y que genera problemas de salud recurrentes que condicionan y modifican la vida de las personas que la padecen de una forma muy importante.
Para empezar y recopilando la información de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (National Library of Medicine) de la que os dejo a continuación el enlace a la publicación de Medline plus, decir que la infección de orina, también conocida como Infección de Vías Urinarias -IVU- o Infección del Tracto Urinario -ITU- es una invasión, colonización y multiplicación de gérmenes -bacterias, virus, hongos u otros organismos- en una parte determinada del organismo, en este caso de las vías urinarias y que según el lugar se denominan uretritis -afectan al conducto que lleva la orina desde la vejiga hacia el exterior y que se llama uretra-, cistitis o infección vesical -se produce en la vejiga propiamente-, ureteritis -se localiza en los conductos que llevan la orina desde el riñon a la vejiga y que es muy poco frecuente- y la pielonefritis o infección renal -se ubica en el riñón- y que son "causadas por bacterias que ingresan en la uretra y luego pueden pasar a la vejiga" y que "las mujeres tienden
a contraerlas con más frecuencia debido a que la uretra es más corta y está más cerca del ano que en los hombres" -este es el principal motivo por el que la bacteria que con más frecuencia la produce, es la Escherichia Coli y que se encuentra en las heces-..., por lo que éstas tienen "mayor probabilidad de sufrirlas además de después de la actividad sexual o al usar un diafragma"... a partir de la aparición de la menopausia -provoca cambios hormonales y modifica el pH vaginal-, tener diabetes -debido al aumento de los niveles de azúcar en la orina-, la edad avanzada, enfermedades que afectan a la higiene y el cuidado personal diario como el alzehimer y otras demencias..., problemas para vaciar la vejiga completamente por ejemplo cuando ésta ha perdido fuerza para contraerse, cuando el esfínter o válvula que regula la salida de la orina no se cierra o no se abre correctamente, tener la próstata agrandada, la uretra más estrecha... llevar una sonda urinaria -las vías urinarias están más expuestas y en contacto con el exterior-, los cálculos o piedras en las vías urinarias porque dificultan la salida de la orina, la incontinencia intestinal y la diarrea, el embarazo -por lo cambios hormonales, por el aumento de la presión sobre la vejiga y las vías urinarias que dificultan el paso de ésta-, la cirugía de conductos urinarios, la inmovilidad y permanecer en cama periodos de tiempo prologado o de forma permanente...

Destacar que los principales síntomas que aparecen en la infección urinaria -puede puede que algunos aparezcan y otros no e incluso que se produzca de forma que el paciente no manifieste ninguno de ellos-, entre los que se encuentran la orina turbia, con sangre y olor fuerte e incluso muy desagradable -fétido-, febrícula -temperatura inferior a 38º C- o fiebre moderada, dolor, ardor o quemazón al orinar, dolor, presión o calambres en la parte baja del abdomen o la espalda, necesidad continua y frecuente -polaquiuria- de orinar incluso después de haberlo hecho muy poco tiempo antes y a pesar de tener la sensación de haber vaciado la vejiga -se denomina urgencia miccional-, si afecta a los riñones, escalofrios, temblores, sudoración nocturna, fatiga, malestar general, fiebres por encima de 38ºC, dolor en costado que irradia a espalda y la ingle, piel roja o enrojecida y caliente, estado de desorientación y confusión mental, náuseas y vómitos. Si hablamos de las posibles complicaciones que pueden producir las infecciones del tracto urinario destacar el daño o lesión renal y la más grave, la que provoca que el microorganismo supere todas las barreras de nuestro cuerpo y pase a la sangre -se denomina bacteriemia- y provoque lo que se conoce como sepsis o septicemia, que en un elevado porcentaje de casos, puede llegar a ser mortal y que aparece frecuentemente en personas mayores o de edad avanzada, con un sistema inmunologíco -el que nos protege de las enferemedades infecciosas- disminuído o suprimido como las personas con VIH -Virus de Inmunideficiencia Humana- o SIDA, sometidas a tratamiento de quimioterapia, transplantados, ya que toman medicación inmunsupresora....

En cuanto a las principales herramientas que disponemos para establecer un diagnóstico de una infección de vías urinaria, disponemos de un test en el que con una pequeña muestra de orina, al introducir una tira que contiene una serie de reactivos y que mediante un cambio de color o la ausencia en estos podremos determinar si existen y están presentes, así como hacer una estimación de en qúe cantidad ciertas sustancias y otros elementos se encuentran frecuentemente en infecciones urinarias, como son los leucocitos o glóbulos blancos -son indicadores de que hay microorganismos que la causan y que el organismo libera para combatirla-, los hematíes -componente principal de la sangre-, nitritos -es un compuesto que producen ciertas bacterias al transformar los nitratos-, cuerpos cetónicos -suelen aparecer en paciente que tienen o han tenido fiebre o son diabéticos-, glucosa -en pacientes diabéticos y como factor que predispone a tener infecciones de orina-, proteínas -presentes en cálculos y piedras en el riñon... Destacar además que en el caso de que se tenga dudas del resultado de éste test rápido -su lectura se produce generalmente entre 1-2 minutos de haberlo llevado a cabo- o que se confirme éste se debe llevar a cabo una nueva recogida de muestra estéril que será enviada al laboratorio y que tras un tiempo determinado -normalmente no menos de 48 horas- de haberla sembrado en un medio de cultivo, nos permitirá no sólo saber que bacteria u hongo la ha producido, sino también cuál es el antibiótico más indicado para tratarla, llegando incluso a determinar con bastante precisión el grado de efectividad -de menor a mayor grado- y las resistencia que los diferentes organismos han generado a estas sustancias y que es lo que se conoce como antibiograma.
En lo que respecta al tratamiento decir que el médico, tras un resultado del test rápido positivo y establecer el diagnóstico, es decir determinar si afecta a la uretra y vejiga o si ha progresado hacia arriba, llegando incluso a los riñones, generalmente inciará el tratamiento antibiótico que considera más adecuado para cada infección y que se deberá tomar vía oral durante un periodo de entre 1 a 14 días, pudiendo incluso superar este periodo algunas veces por ejemplo, en el caso de mujeres embarazadas, diabéticos, infección renal leve... repitiendo la pauta si fuera necesario e en algunas ocasiones, realizando cambios en el tratamiento, bien al recibir un resultado del antibiograma que aconseje otro distinto o más adecuado o en el caso de que a pesar de ello, el paciente no encontrara mejoría de los síntomas que presenta -la principal causa que lo produce es la pérdida de efectividad del fármaco debido a uso prolongado para esta y otras enfermedades infecciosas y la generación de resistencias por parte de los microorganismos- y que en estos y otros casos requieran utilizar otros antibióticos para tratarlas con ingreso y/o administración en hospital o por unidades de hospitalización a domicilio ya que necesitan de estrecha vigilancia y supervisión y/o que solo se pueden administrar por vía intravenosa -a través de un catetér que se introduce por una vena y que en la mayoría de los casos se debe diluir en un suero o gotero-. Una vez instaurado el tratamiento de las infecciones del tracto urinario los síntomas suelen mejorar e incluso desaparecer al cabo de 24-48 horas, aunque en algunos casos puede alargarse este periodo a 1 semana.
- beber abundante agua,
- no retener la orina -ir al baño cuando se tenga ganas de orinar-
- orinar tras mantener relaciones sexuales,
- en el caso de los hombres si se está circuncidado, lavar bien el prepucio de forma periódica
- y en el caso de las mujeres:
- limpiar la zona perianal de delante a atrás tras ir al baño,
- evitar pantalones apretado y usar ropa de algodón,
- si se toma alcohol o café, consumirlos con moderación -irritan la vejiga-,
- si se usan preservativos o espermicidas es aconsejable cambiar de método durante el tratamiento de infecciones,
- y usar crema lubricante antes de las relaciones sexuales si se siente un poco seca.
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