Hoy vamos a hablar de otro tema de salud mental, el Trastorno de déficit de Atención (TDA) y que seguro que a otros profesionales como al que escribe estas lineas, les ha tocado muy directamente -esto les puede permitir hablar con mayor conocimiento de causa- y que aunque a priori -nada más lejos de la realidad- podamos pensar que por su condición de enfermero, médico... están más capacitados, más preparados, tienen más conocimientos sobre como actuar y enfrentarse, actuar... sobre este problema y que creemos -ésta es una opinión personal- que estamos bastante seguros que muchas de las personas que albergan dentro de su núcleo familiar a alguien que lo sufre, compartirán con nosotros, que afecta de forma importante la manera en que se ha de afrontar la educación -en el caso de nuestros hijos-, con la que interactúan los miembros de la unidad familiar y allegados -los progenitores sobre todo-, la sociedad en general, las relaciones interpersonales y dentro de la propia pareja -entre los iguales-... y que por desgracia -otras vez se basa en lo observado en el entorno laboral, próximo y en el propio, del que escribe esta entrada-, se fundamentan más en tratar de establecer un diagnóstico diferencial -identificar los signos y síntomas que la definen, dar un nombre, clasificar, taxonomizar...- y con las que es posible que no se le esté dando el enfoque adecuado y basándose más en terapias con tratamiento farmacológicos -no estamos diciendo que no sean necesarias en ciertos casos muy concretos, pero no de forma generalizada ni como primera opción, ni la más fácil ni menos complicada, a corto y medio plazo...-, y que no ahondan directamente en averiguar las causas, en contraposición a las que hacen un seguimiento y dan apoyo mediante consultas por especialistas experimentados y apropiados, con la suficiente formación en esta patología como los psicólogos, educadores sociales, comunidad educativa, pedagogos... que utilizan una metodología específica para este problema de salud mental, como por ejemplo las que inciden directamente tanto sobre la causa, como los cambios en el comportamiento y entre las que podemos destacar las terapias conductistas, que simplificando y para que se comprenda de forma más clara, tratan de modificar, corregir, normalizar y apoyar las conductas adecuadas, como la de la escuela del psicólogo y filósofo Frederick Skinner mediante el uso de refuerzos y castigos (tanto positivos como negativos), de la teoría del condicionamento operante que las sostiene.
Para entrar en materia, nos gustaría explicar para que se entienda más fácilmente lo que los profesionales sanitarios conocemos como el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y que en el ampliamente usado por los especialistas de la salud mental, Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, (DSM) en su quinta edición define y establece una serie de criterios diagnóstico que las pesonas que lo sufren tienen "un Patrón persistente de inatención" -falta o déficit de atención o concentración- "y/o hiperactividad e impulsividad que interfiere con el funcionamiento o el desarrollo" en el que para establecer un diagnóstico deben concurrir y... "que se caracteriza por:
1. Inatención,
Deben aparecer al menos y durante no menos de 6 meses, por lo menos 6 de los siguientes síntomas "en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales" y que... "a partir de los 17 años se requiere un mínimo de 5 síntomas" que se describen a continuación:
- con frecuencia falla en prestar la debida atención a detalles o por descuido se cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades (pasar por alto o se pierden detalles, el trabajo no se lleva a cabo con precisión),
- se tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (p. ej., tiene dificultad para mantener la atención en clases, conversaciones o la lectura prolongada),
- parece no escuchar cuando se le habla directamente (p. ej., parece tener la mente en otras cosas, incluso en ausencia de cualquier distracción aparente),
- no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, los quehaceres o los deberes laborales (p. ej., inicia tareas pero se distrae rápidamente y se evade con facilidad),
- tiene dificultad para organizar tareas y actividades (p. ej., dificultad para gestionar tareas secuenciales, dificultad para poner los materiales y pertenencias en orden, descuido y desorganización en el trabajo, mala gestión del tiempo, no cumple los plazos),
- evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (p. ej., tareas escolares o quehaceres domésticos; en adolescentes mayores y adultos, preparación de informes, completar formularios, revisar artículos largos),
- pierde cosas necesarias para tareas o actividades (p. ej., materiales escolares, lápices, libros, instrumentos, billetero, llaves, papeles del trabajo, gafas, móvil),
- se distrae con facilidad por estímulos externos (para adolescentes mayores y adultos, puede incluir pensamientos no relacionados) y
- olvida las actividades cotidianas (p. ej., hacer las tareas, hacer las diligencias; en adolescentes mayores y adultos, devolver las llamadas, pagar las facturas, acudir a las citas).
2. y/o hiperactividad e impulsividad.
Al igual que en el caso anterior los síntomas deben durar al menos 6 meses y deben concurrir conjuntamente no menos de 6 de los siguientes:
- con frecuencia juguetea con o golpea las manos o los pies o se retuerce en el asiento,
- se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado (p. ej., se levanta en la clase, en la oficina o en otro lugar de trabajo, o en otras situaciones que requieren mantenerse en su lugar),
- corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado. (Nota: En adolescentes o adultos, puede limitarse a estar inquieto),
- es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas,
- está "ocupado," actuando como si "lo impulsara un motor" (p. ej., es incapaz de estar o se siente incómodo estando quieto durante un tiempo prolongado, como en restaurantes, reuniones; los otros pueden pensar que está intranquilo o que le resulta difícil seguirlos),
- frecuencia habla excesivamente,
- responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta (p. ej., termina las frases de otros, no respeta el turno de conversación),
- le es difícil esperar su turno (p. ej., mientras espera en una cola) y
- interrumpe o se inmiscuye con otros (p. ej., se mete en las conversaciones, juegos o actividades, puede empezar a utilizar las cosas de otras personas sin esperar o recibir permiso; en adolescentes y adultos, puede inmiscuirse o adelantarse a lo que hacen otros).
Nos gastaría contar también, como se dice en este documento, que "algunos síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos estaban presentes antes de los 12 años.... en dos o más contextos
(p. ej., en casa, en la escuela o en el trabajo, con los amigos o parientes, en otras actividades)... que los síntomas interfieren con el funcionamiento social, académico
o laboral, o reducen la calidad de los mismos..., no se producen exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o de otro
trastorno psicótico y no se explican mejor por otro trastorno mental (p. ej., trastorno del estado
de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, trastorno de la personalidad, intoxicación
o abstinencia de sustancias)".
Para concluir comentar que existen diferentes tipos entre los que se encuentran el de presentación combinada, TDAH (incluyen inatención e hiperactividad-impuslsividad en los últimos 6 meses), TDA predominante con falta de atención (sin hiperactividad ni impuslsividad en los 6 meses precedentes) y predominante hiperactividad-impulsividad (si no hay inatencion en los 6 meses anteriores), y niveles de gravedad (leve, moderado y grave) y que existen otros trastornos de déficit de atención/hiperactividad especificada y no especificada, así como otro transtorno especifico del lenguaje que no tienen relación con el TDA y que provocan al igual que algunos de estos, pero por mecanismos probablemente iguales y/o distintos, dificultad en la lectura, expresión escrita y cálculo matemático.
