sábado, 14 de marzo de 2026

Las infecciones de orina: qué son, principales causas, prevención y tratamiento

Hoy vamos a hablar de la infección urinaria, la cual es motivo frecuente de consulta en los centro de salud y en los servicios de urgencia de atención primaria y que genera problemas de salud recurrentes que condicionan y modifican la vida de las personas que la padecen de una forma muy importante.

Para empezar y recopilando la información de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (National Library of Medicine) de la que os dejo a continuación el enlace a la publicación de Medline plus, decir que la infección de orina, también conocida como Infección de Vías Urinarias -IVU- o Infección del Tracto Urinario -ITU- es una invasión, colonización y multiplicación de gérmenes -bacterias, virus, hongos u otros organismos- en una parte determinada del organismo, en este caso de las vías urinarias y que según el lugar se denominan uretritis -afectan al conducto que lleva la orina desde la vejiga hacia el exterior y que se llama uretra-, cistitis o infección vesical -se produce en la vejiga propiamente dicha-, ureteritis -se localiza en los conductos que llevan la orina desde el riñon a la vejiga y que es muy poco frecuente- y la pielonefritis o infección renal -se ubica en el riñón- y que son "causadas por bacterias que ingresan en la uretra y luego pueden pasar a la vejiga" y que "las mujeres tienden a contraerlas con más frecuencia debido a que la uretra es más corta y está más cerca del ano que en los hombres" -este es el principal motivo por el que la bacteria que con más frecuencia la produce, es la Escherichia Coli y que se encuentra en las heces-..., por lo que éstas tienen "mayor probabilidad de sufrirlas además de después de la actividad sexual o al usar un diafragma"... a partir de la aparición de la menopausia -provoca cambios hormonales y modifica el pH vaginal-, tener diabetes -debido al aumento de los niveles de azúcar en la orina-, la edad avanzada, enfermedades que afectan a la higiene y el cuidado personal diario como el alzehimer y otras demencias..., problemas para vaciar la vejiga completamente por ejemplo cuando ésta ha perdido fuerza para contraerse, cuando el esfínter o válvula que regula la salida de la orina no se cierra o no se abre correctamente, tener la próstata agrandada, la uretra más estrecha... llevar una sonda urinaria -las vías urinarias están más expuestas y en contacto con el exterior-, los cálculos o piedras en las vías urinarias porque dificultan la salida de la orina, la incontinencia intestinal y la diarrea, el embarazo -por lo cambios hormonales, por el aumento de la presión sobre la vejiga y las vías urinarias que dificultan el paso de ésta-, la cirugía de conductos urinarios, la inmovilidad y permanecer en cama periodos de tiempo prologado o de forma permanente...

Destacar que los principales síntomas que aparecen en la infección urinaria -puede puede que algunos aparezcan y otros no e incluso que se produzca de forma que el paciente no manifieste ninguno de ellos-, entre los que se encuentran la orina turbia, con sangre y olor fuerte e incluso muy desagradable -fétido-, febrícula -temperatura por encima de 37º e inferior a 38º C- o fiebre moderada, dolor, ardor o quemazón al orinar, dolor, presión o calambres en la parte baja del abdomen o la espalda, necesidad continua y frecuente -polaquiuria- de orinar incluso después de haberlo hecho muy poco tiempo antes y a pesar de tener la sensación de haber vaciado la vejiga -se denomina urgencia miccional-, si afecta a los riñones, escalofrios, temblores, sudoración nocturna, fatiga, malestar general, fiebres por encima de 38ºC, dolor en costado que irradia a espalda y la ingle, piel roja o enrojecida y caliente, estado de desorientación y confusión mental, náuseas y vómitos. Si hablamos de las posibles complicaciones que pueden producir las infecciones del tracto urinario destacar el daño o lesión renal y la más grave, la que provoca que el microorganismo supere todas las barreras de nuestro cuerpo y pase a la sangre -se denomina bacteriemia- y provoque lo que se conoce como sepsis o septicemia, que en un elevado porcentaje de casos, puede llegar a ser mortal y que aparece frecuentemente en personas mayores o de edad avanzada, con un sistema inmunologíco -el que nos protege de las enferemedades infecciosas- disminuído o suprimido como las personas con VIH -Virus de Inmunideficiencia Humana- o SIDA, sometidas a tratamiento de quimioterapia, transplantados, ya que estos últimos toman medicación inmunsupresora....

En cuanto a las principales herramientas que disponemos para establecer un diagnóstico de una infección de vías urinaria, disponemos de un test en el que con una pequeña muestra de orina, al introducir una tira que contiene una serie de reactivos y que mediante un cambio de color o la ausencia en estos podremos determinar si existen y están presentes, así como hacer una estimación de en qúe cantidad ciertas sustancias y otros elementos se encuentran frecuentemente en infecciones urinarias, como son los leucocitos o glóbulos blancos -son indicadores de que hay microorganismos que la causan y que el organismo libera para combatirla-, los hematíes -componente principal de la sangre-, nitritos -es un compuesto que producen ciertas bacterias al transformar los nitratos-, cuerpos cetónicos -suelen aparecer en paciente que tienen o han tenido fiebre o son diabéticos-, glucosa -en pacientes diabéticos y como factor que predispone a tener infecciones de orina-, proteínas -presentes en cálculos y piedras en el riñon...- Destacar además que en el caso de que se tenga dudas del resultado de éste test rápido -su lectura se produce generalmente entre 1-2 minutos de haberlo llevado a cabo- o que se confirme, se debe llevar a cabo una nueva recogida de muestra estéril que será enviada al laboratorio y que tras un tiempo determinado -normalmente no menos de 48 horas- de haberla sembrado en un medio de cultivo, nos permitirá no sólo saber que bacteria u hongo la ha producido, sino también cuál es el antibiótico más indicado para tratarla, llegando incluso a determinar con bastante precisión el grado de efectividad -de menor a mayor grado- y las resistencia que los diferentes organismos han generado a estas sustancias y que es lo que se conoce como antibiograma.

En lo que respecta al tratamiento decir que el médico, tras un resultado del test rápido positivo y establecer el diagnóstico, es decir determinar si afecta a la uretra y vejiga o si ha progresado hacia arriba, llegando incluso a los riñones, generalmente inciará el tratamiento antibiótico que considera más adecuado para cada infección y que se deberá tomar vía oral durante un periodo de entre 1 a 14 días, pudiendo incluso superar este periodo algunas veces por ejemplo, en el caso de mujeres embarazadas, diabéticos, infección renal leve... repitiendo la pauta si fuera necesario e en algunas ocasiones, realizando cambios en el tratamiento, bien al recibir un resultado del antibiograma que aconseje otro distinto o más adecuado o en el caso de que a pesar de ello, el paciente no encontrara mejoría de los síntomas que presenta -la principal causa que lo produce es la pérdida de efectividad del fármaco debido a uso prolongado para esta y otras enfermedades infecciosas y la generación de resistencias por parte de los microorganismos- y que en estos y otros casos requieran utilizar otros antibióticos para tratarlas con ingreso y/o administración en hospital o por unidades de hospitalización a domicilio ya que necesitan de estrecha vigilancia y supervisión y/o que solo se pueden administrar por vía intravenosa -a través de un catetér que se introduce por una vena y que en la mayoría de los casos se debe diluir en un suero o gotero-. Una vez instaurado el tratamiento de las infecciones del tracto urinario los síntomas suelen mejorar e incluso desaparecer al cabo de 24-48 horas, aunque en algunos casos puede alargarse este periodo a 1 semana.

Finalmente para concluir dejamos aquí el recurso de la página de la Sociedad Española de Medicina Familliar y Comunitaria -SEMFYC-, en formato PDF y que lleva por título Infección urinaria y del que destacaremos que para prevenirlas deberemos:
  1. beber abundante agua,
  2. no retener la orina -ir al baño cuando se tenga ganas de orinar-
  3. orinar tras mantener relaciones sexuales,
  4. en el caso de los hombres si se está circuncidado, lavar bien el prepucio de forma periódica
  5. y en el caso de las mujeres:
    • limpiar la zona perianal de delante a atrás tras ir al baño,
    • evitar pantalones apretado y usar ropa de algodón,
    • si se toma alcohol o café, consumirlos con moderación -irritan la vejiga-,
    • si se usan preservativos o espermicidas es aconsejable cambiar de método durante el tratamiento de infecciones,
    • y usar crema lubricante antes de las relaciones sexuales si se siente un poco seca.


sábado, 7 de febrero de 2026

Anticoagulantes, Antiagregantes y dieta mediterranea

Continuamos hablando hoy de qué son, para qué sirven y cuáles son las principales diferencias entre los diversos anticoagulantes y antiagregantes de los que disponemos en la actualidad. En primer lugar decir que como su nombre propiamente indica, son los medicamentos que se denominan "antitrombóticos" y que impiden que nuestra sangre se coagule -es decir, que se forme un tapón o coágulo- o se agreguen -se junten o se unan- las plaquetas y que puedan provocar que el flujo sanguíneo de una arteria y/o una vena se bloquee parcial o completamente, lo que puede llevar a producir problemas cardiocirculatorios severos -ictus, infartos, trombosis y embolias...- e incluso la muerte.

Para poder entender como actúan estos fármacos, creo que es necesario explicar, de forma simple, para que se entienda bien, como se produce el fenómeno de la coagulación. Como bien se describe en esta publicación que os dejo aquí en el siguiente enlace y que lleva por título, Anticoagulantes y antiagregantes: ¿por qué es importante conocer qué son y cómo funcionan?, la coagulación "es un proceso natural que nuestro cuerpo utiliza para detener el sangrado cuando sufrimos una herida", en el que intervienen y lo componen... "las plaquetas, los vasos sanguíneos y la cascada de coagulación -se conoce también como los factores de coagulación- y el sistema fibrinolítico -es el mecanismo que provoca la disolución o reabsorción de los restos del coágulo y que se conoce como fibrinolisis. Cuando nos hacemos una herida y se produce la afectación de un vaso sanguíneo -se rompe y se hace una agujero en la pared-, que provoca una hemorragia o salida de sangre fuera de éste, las primeras células que circulan por ellas y que llegan son las plaquetas que, una vez que se activan se unen unas con otras -es decir se agregan- y se unen a la zona dañada, formado un parche o "tapón inicial" para detener el sangrado. Una vez concluido este proceso, se inicia otro en el que intervienen "una serie de proteínas... llamadas factores de coagulación -para simplificar diremos que son trece y que se nombre con números romanos del I al XIII- y que junto con una serie de elementos como la vitamina K -es la responsable de síntesis o formación de los factores II, VII, IX y X- que se unen como los eslabones de una cadena, capaz de convertir una proteína llamada fibrinógeno (factor I de coagulación) en fibrina, que forma un red que refuerza el tapón formado por la agregación de las plaquetas y que conforma un coágulo estable que afianza éste y asegura que el sangrado cese -se denomina coágulo de fibrina-  

Decir también que el organismo cuando detecta que se ha producido una hemorragia, realiza en menor o mayor medida una disminución del calibre de los vasos sanguíneos y por tanto de la presión del mismo, para minimizar la pérdida de volúmen de sangre, además de aumentar la frecuencia cardíaca o número de latidos por minutos del corazón para hacer que la sangre circule más rápidamente y se garantice la llegada de glóbulos rojos y por tanto asegurar una buena oxigenación de todos los tejidos de nuestro organismo. 

Por el contrario cuando el vaso sanguíneo ha sido reparado y " la herida está completamente cerrada, el cuerpo activa el sistema fibrinolítico"... -al proceso se le denomina fibrinolisis-... que "se encarga de disolver los restos de coágulo formado, con la ayuda de enzimas como la plasmina, permitiendo que el flujo de sangre vuelva a la normalidad. Explicar también que debe existir un adecuado equilibrio entre la formación del coágulo -fibrinogénesis- y disolución del mismo -fibrinolisis-, pero que no siempre esto ocurre, lo que puede llevar a provocar la aparición de coágulos que obstruyan los vasos sanguíneos -que bloquean el flujo sanguíneo- y dar lugar a una trombosis -el coágulo bloquea el paso completa o parcialmente-o una embolia -cuando éste se desprende y viaja por el torrente sanguíneo y una vez que llega a un vaso de menor calibre de otro lugar, lo obstruye- o por el contrario provocar hemorragias -internas y externas- como en la hemofilia -enfermedad genética y hereditaria... por la falta o bajos niveles de los factores de coagulación VIII y IX-. 

Una vez contextualizado es fácil entender que los anticoagulantes como define la Fundación Española del Corazon "son fármacos que impiden la coagulación de la sangre.... evitando por tanto, la formación de coágulos o impidiendo su crecimiento y favoreciendo su disolución -desaparición- en caso de que ya se hayan formado. Se utilizan, principalmente, en pacientes con una valvulopatía -problema en las válvulas del corazón- o síndrome coronario agudo -infarto de miocardio o angor-", arritmias como la fibrilación auricular -ritmo cardíaco irregular y rápido de las cavidades superiores del corazón o aurículas, que impiden que se contraigan eficazmente y reduciendo la eficiencia del bombeo de la sangre, lo que aumenta el riesgo de ictus y formación de coágulos sanguíneos-". Sin embargo los antiagregantes, actúan sobre las plaquetas... y "evitan que éstas se activen y se adhieran unas a otras, lo que es especialmente importante en las arterias, ya que... en éstas los coágulos suelen formarse por la ruptura de placas de colesterol -son que conocemos como ateromas- que se acumulan en las paredes de los vasos y cuando la placa se rompe, las plaquetas tienden a agruparse -agregarse-, formando un coágulo que puede bloquear el flujo sanguíneo"...lo que puede provocar problemas graves como los infartos de miocardio...o los accidentes cerebrovasculares"...

En cuanto al mecanismo de acción los anticoagulantes "se centra en la cascada de coagulación -cadena de factores de coagulación- de formación de fibrina, interfiriendo en diferentes puntos -en ciertos factores- para evitar que se formen coágulos " como en el caso de la warfarina o el más utilizado el acenocumarol -sintrom"-... que actúa como antagonista de la vitamina K, esencial para la síntesis de factores de coagulación en el hígado y que requiere de controles regulares ambulatorios o los denominados "anticoagulantes de nueva generación o de acción directa " como el dabigatran -pradaxa-, apixaban -eliquis-, endoxaban -lixiana-, rivaroxaban -xarelto-"... que actúan principalmente sobre el factor II y X... "reduciendo la producción de fibrina- además de..." la heparina... -tanto intravenosa o inyectada en la piel vía subcutánea- que aumenta..." la actividad de las proteínas anticoagulantes que nuestro organismo produce de forma natural.... y evita la formación excesiva de coágulos... "que son especialmente útiles en problemas relacionados con las venas, como las trombosis venosas profundas -coágulos en venas principalmente de las piernas-, fibrilación auricular... En el caso de los antiagregantes plaquetarios como hemos dicho impiden que se agreguen y de adhieran a la pared de los vasos sanguíneos, pero no disuelve coágulos existentes, sino que previenen su formación. Los más usado en la actualidad y uno de los más conocidos son el acido acetil salicílico -aspirina y adiro-, clopidogrel -plavix-, prasugrel, ticagrelor -brilique...

Explicar que los paciente con terapia anticoagulantes, pueden presentar un mayor riesgo de hemorragias -nasal, de las encías al lavarse los dientes...- orina oscura o roja, heces negras o sangrado rectal -rectorragia- hematomas espontáneos o tras golpes, así como problemas de desajustes de dosis -si es alta aumenta el riesgo de hemorragia y si es baja no evita la formación de coágulos- como en el caso del acenocumarol -sintrom- y que requieren de controles periódicos -INR- más o menos regulares y con un máximo de 4-5 semanas entre uno y otro para ajustar las dosis, la interacción con múltiples fármacos -antibióticos, corticoides, antiinflamatorios...- y alimentos ricos en vitamina K que se ingieren y que pueden limitar su acción, sobre todo verduras de hoja verde como lechuga, acelgas, espinacas, col...., coles, brocoli, nabo...., especias como el perejil, cilantro, orégano, albahaca...mostaza, aceite de soja, oliva y colza..., frutas como el kiwi, aguacate, arándanos azules, higos y ciruelas..., alimentos de origen animal, sobre todo hígado -especialmente de ternera-, quesos curados, leche entera y yema de huevo, además de efectos secundarios raros como la pérdida de pelo -alopecia-, náuseas, vómitos, picor o complicaciones cutáneas y otras por el uso prolongado como mayor riesgo de osteoporosis y fracturas óseas. 

Para concluir, es conveniente dar una serie de recomendaciones en relación a la toma de anticoagulantes y antiagregantes, que son:
  1. tomarlos siempre a la misma hora y procurar no saltarse ninguna toma (no olvidarlo), 
  2. seguir la pauta exacta y no cambiar la dosis sin consultarlo,
  3. si se olvida durante el día, tomarla lo antes posible y si se recuerda al día siguiente no variar ni tomar el doble de dosis, debiendo informar de que no se tomó ese día,
  4. en el caso del ácido acetil salicílico -aspirina, adiro, tromalyt, disgren...-, sus derivados y los medicamentos que lo contienen -por ejemplo los preparados antigripales- aumentan el efecto de los anticoagulantes y el riesgo de sangrado, por lo que, tanto éstos como los antiinflamatorios deben evitar tomarse,
  5. si se tiene fiebre o dolor se recomienda el metamizol -nolotil- o el paracetamol -dolocatil, gelocatil...-
  6. no se debe tomar un medicamento nuevo ni interrumpir un tratamiento sin consultarlo,
  7. se recomienda evitar las inyecciones profundas, sobre todo intramuscular o intraarticular,
  8. no consumir alcohol,
  9. en caso de diarrea, inapetencia... se debe informar y valorar adelantar el control de anticoagulación,
  10. en caso de suspender o que se haya indicado iniciar un tratamiento nuevo, se debe comunicar también,
  11. señalar una semana antes a que se lleve a cabo cualquier cirugía, extracción dental o pruebas exploratorias invasivas -endoscopia, biopsia...-
  12. en el caso de sangrado nasal, orina, deposiciones, heces negruzcas o hematomas espontáneos, consultar inmediatamente,
  13. si sangrado es muy abundante acudir a urgencias,
  14. la aparición de dolor de cabeza intenso, de inicio brusco y/o de forma repentina, dificultad del habla, pérdida de fuerza o trastornos de la visión, requieren valoración médica urgente,
  15. y si se sospecha un embarazo, se debe indicar inmediatamente.